Hace un tiempo que vengo conociendo a esta mujer y me parece muy interesante su caso, sin duda, es maravilloso y especial.
Desde muy pequeña que presentaba características poco comunes y se diferenciaba del resto. Era la menor de seis hermanos y siempre se vio alejada de ellos.
Cuando ya creció se fue a estudiar al extranjero, esto la apenó mucho, ya que le dolía dejar a su única amiga, a su madre.
Paula todos los días se comunicaba con su familia, pero una terrible depresión invadió su vida. Un enemigo que la convirtió en otra persona, que la llenó de tristeza, amargura y de oscuridad. El hecho de estar lejos de su madre le afectó mucho.
Por las indicaciones de una compañera de trabajo fue a ver a un psicólogo, pero jamás se imaginaría lo que pudiese encontrar en ese consultorio.
Un día cuando terminaba su período de recuperación, en la puerta de la consulta del doctor Roland sus ojos se paralizaron y la sensación de emoción hicieron paralizar su cuerpo y el llanto de emoción se hacía insostenible al ver los ojos de Ricardo, quien era otro paciente del doctor. Esta situación única y a la vez extraña era recíproca.
El doctor Roland además de ser psicólogo y psiquiatra se especializaba en hipnosis, y el fue testigo de esa situación tan especial entre Ricardo y Paula.
La atracción comenzó a crecer y poco a poco se acercaron, por lo que el doctor Roland los invitó a una sesión individual de hipnosis… En conclusión, en vidas pasadas el había sido la madre de Paula y ella había sido un amigo muy especial para Ricardo. El hecho es que ambos en una vida pasada habían sido muy importantes en sus respectivas vidas.
Estos jóvenes jamás imaginaron encontrar el amor y menos en un consultorio y menos para Paula que lo encontró en el extranjero.
Bastó sólo mirarse a los ojos para reconocerse.
Las puertas del amor no están cerradas para nadie y cuando uno menos se lo imagina llega esa persona especial.
Magdalena Márquez
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