Matilde junto a sus padres y su amigo Felipe se iban de paseo al campo. Ella iba muy feliz ya que era primera vez que viajaba junto a su amigo de toda la vida, se conocían hace años. Matilde tenia cuatro años cuando Felipe se convirtió en su vecino ahora los dos ya con quince años eran inseparables.
Cuando llegaron a la casa de campo de los padres de Felipe inmediatamente Matilde fue a recorrer el lugar, se sorprendió mucho cuando se dio cuenta que había una extraña casa escondida entre unos arbustos, al principio sintió miedo pero su curiosidad fue mas fuerte, y sin pensarlo dos veces fue a investigar.
La casa por fuera tenia una apariencia pequeña y fea pero al entrar se llevo una enorme sorpresa la casa era gigante, pero no alcanzo a averiguar mucho mas ya que su amigo la llamaba insistentemente, al encontrarse con el le relato lo que había visto pero el no le creyó, entonces lo llevo hacia el lugar juntos se dirigieron hasta la casa el quedo muy impresionado, pero su sorpresa fue mayor cuando vieron que cinco duendes cuidaban de un tierno unicornio que estaba muy mal herido ellos creían que era un sueño.
Los duendes al principio se asustaron y se escondieron pero al ver la actitud amigable de las dos personas frente a ellos salieron de sus respectivos escondites y dejaron que vieran al unicornio que tenía una herida muy grande.
Fue tanto lo que les provoco que durante las tres semanas que estuvieron allí, fueron todos los días a verlo y cuidarlo.
El último día muy tristes los dos se fueron a despedir de ellos, y sus tristezas se esfumaron cuando vieron que el unicornio que habían cuidado junto a los duendes se había recuperado completamente sus corazones se llenaron de alegría. Y se sintieron reconfortados al irse vieron como el unicornio los seguía detrás de su auto hasta que lo vieron volar y perderse entre las nubes.
FIN.
Maria Raquel Bustamante Leyton
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