domingo, 27 de abril de 2008

“Un amor sin barreras”

En una pequeña localidad ubicada al sur de Austria, llamada Memphis, todo era verde por donde se mirara se veía la hermosura del lugar. En una casa muy bella y grande, vivía el matrimonio Ohl Müeller; ellos siempre estaban juntos y nunca se les vio peleados, por lo contrario siempre estaban felices. un domingo en la tarde acordaron salir a caminar a un parque que se encontraba cerca de su hogar.

Elizabet, una mujer muy menudita, se coloco su abrigo favorito que le regalo su hermana antes de que se mudara de su lado; en tanto Bernard fue a colocarse una chaqueta con un estilo escocés, fabricada por la compañía de su padre. Se fueron por las orillas de la carretera, charlando de cuando ellos se conocieron y construyeron planes para el fin de semana, cuando de repente, una camioneta a toda velocidad impacto a su amada. La camioneta se dio a la fuga, mientras Elizabet tendida en el suelo y Bernard en estado de asombro que lo único que supo hacer fue abrazarla. Un campesino que se acerco hacia la pareja, trato de hablar a Bernard el cual después de un grito reacciono, llamaron a una ambulancia la cual llego rápidamente. Elizabet fue conectada a un respirador artificial, su estado era grave con peligro de muerte, los médicos tardaron horas en salir de la habitación, Bernard por su parte no entendía nada. De repente se abrió la puerta y salio un medico, el cual le dijo que lo sentía mucho, pero su estado había empeorado y no se pudo hacer nada, sufrió tres paros cardiacos los que terminaron con la vida de Elizabet.

Bernard no supo que hacer. La familiares organizaron la misa y el funeral, Bernard no salio de su habitación hasta después del funeral. A los días después fue al cementerio, con una rosa en su mano, le platico de su sufrimiento y le suplico que lo llevara con ella, dejo caer la rosa en su tumba, mientras una lagrima caía por su rostro, juro amarla por siempre hasta la hora de su muerte. Pasaron diez años, Bernard, cumplió su juramento promesa y murió encima de la tumba de su esposa.

Mariela Cerda Leiva

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