Había una vez una pequeña niña llamada Rosa, la cual tenia seis años, esta niña era amante de las flores y todas las plantas, ella pasaba gran parte del día en el jardín de su casa, el que tenía muchas flores. Un día salio al jardín y vio gran parte de las flores marchitas, entre ellas las rosas, la niña quedo muy asombrada y triste, y le pregunto a su mama, que porque estaban así y la mama le respondió que era el otoño que había llegado.
La niña con tristeza lo entendió, pero al recordar que su nombre era de una flor se asusto mucho, no sabia que hacer y solo lloraba, pensaba que por llamarse Rosa, ella también se iba a marchitar, el llanto de la niña se hacia cada vez mas fuerte, Lorena su madre, la escucho, y fue a ver que le pasaba, Rosa le contó su problema. Lorena le explico que eso solo ocurría en la naturaleza y no con los humanos, aunque tuvieran nombre de flor.
Rosa lo entendió y se tranquilizo, al cabo de uno meses crecieron las flores y Rosa fue feliz con ellas y su jardín.
FIN
Yesenia A. Guajardo Navarro.
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