En la ciudad de Gorgonia ,ubicado al noreste de Finlandia ,existe el templo gótico mas antiguo de Gorgonia llamado “Templo Gornico” ,donde en las afueras de las mas largas escaleras de esa ciudad existen las imágenes talladas de piedra de unas gárgolas ,las mas exóticas y mas grandes de toda la ciudad ,imágenes que con tan solo contemplarlas ,allí quietas ,dan escalofríos .Estas estatuas esconden una gran sorpresa al interior de esos duros cuerpos .Nadie-a excepción de Aranzazu-,se imagina que a las doce de la noche ,cuando el gran reloj anuncia las cero horas ,estas estatuas regresan a la vida ,con sus enormes alas ,para salvar y ayudar a aquellas personas de la maldad y crueldad que a esa hora renace. Lastimando sus cuerpos y sus alas, todo por salvar a aquella humanidad, que no sabe que las imágenes temerosas que son de día, en las noches los protegen. Pero, como nada es secreto para siempre, llego ese día que por primera vez, en miles de años, una humana supo de aquella existencia.Todo ocurrió una noche de viernes ,cuando Aranzazu ,terminaba de cerrar su local ,tuvo que pasar por un callejón ,largo y oscuro ,fue entonces cuando un hombre quiso ,quien sabe ,lastimarla ,matarla ,robarle o hasta secuestrarla ,no pudiendo cometer su fechoría ,porque interferido por una gran sombra ,con enormes alas ,fue ahuyentado. Fue así, como Aranzazu pude ver por primera vez la viva imagen de las gárgolas, esa noche no pudo tener contacto con ellos, pero supo que las estatuas la habían salvado, no contenta con eso, una noche decidió averiguar lo ocurrido y fue ahí, escondida entre los pilares del templo, cuando vio que las gárgolas comenzaban a recobrar la vida. Ella los siguió, creyendo que ellos no se habían dado cuenta de su presencia, pero en realidad ellos la estaban guiando a un lugar apartado para que, por primera vez, ellos y un humano, tuvieran contacto. Sorprendida, Aranzazu por lo ocurrido, quiso acercarse al más grande de todos, pero lo hizo con mucho miedo. Amigablemente la gárgola dejo ser tocada por ella, tanta fue su emoción que Aranzazu todas las noches comenzó a ir al templo para verlos, incluso se pasaba horas contemplándolas, hasta que les perdió el miedo y comenzaron una “amistad”. Fue así como poco a poco todos comenzaron a saber la verdad de las gárgolas y ellos y los humanos entablaron una relación normal. Y día a día, sin que nadie temiese a sus presencias, las gárgolas comenzaron a volar en la oscuridad de los cielos y por sobre la ciudad y así todos se acostumbraron a su presencia y cada día su relación era completamente normal
Autora: Daniela Escalona García
Curso: 4º B
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